México escala en el ranking global de inversión extranjera

México subió del lugar 25 al 19 en 2026 en el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa de Kearney.

En un momento en el que el capital global redefine sus rutas y las empresas replantean dónde producir, invertir y crecer, México vuelve a colocarse en el radar de los grandes jugadores. 

El país avanzó del lugar 25 en 2025 al puesto 19 en 2026 en el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa elaborado por Kearney, marcando una recuperación sostenida tras años de ausencia en el ranking y confirmando un cambio de percepción entre los inversionistas internacionales.

El índice, basado en la opinión de más de 500 altos ejecutivos de corporaciones globales, mantiene a Estados Unidos en la primera posición por décimo cuarto año consecutivo, seguido por Canadá. En el tablero global, Japón asciende al tercer lugar, China se posiciona en el cuarto y Alemania conserva el quinto sitio. 

Detrás de este movimiento hay una historia más profunda que habla de un reordenamiento global. El 88 por ciento de los inversionistas planea aumentar sus flujos de inversión en los próximos tres años, una señal clara de que el capital sigue en búsqueda de destinos estratégicos, aunque con cautela ante riesgos como tensiones geopolíticas, volatilidad en commodities e incertidumbre política en mercados desarrollados.

En ese entorno, México capitaliza una de sus mayores fortalezas estructurales: su integración con América del Norte. La cercanía y el vínculo productivo con Estados Unidos y Canadá lo convierten en una pieza clave dentro de cadenas de suministro que hoy privilegian la proximidad, la eficiencia logística y la resiliencia.

El fenómeno de nearshoring y reshoring no es solo una tendencia, es una oportunidad tangible que está redefiniendo decisiones de inversión a escala global. México aparece en ese mapa como una plataforma industrial capaz de absorber nuevas operaciones, especialmente en manufactura y exportación. A ello se suma el creciente peso de la política industrial en la toma de decisiones empresariales. Para el 84 por ciento de los inversionistas, este factor es determinante, y herramientas como la infraestructura y los incentivos fiscales se posicionan como catalizadores clave. Si el país logra alinear estos elementos con una estrategia clara, el potencial de captación de capital podría escalar de forma significativa en los próximos años.

El ascenso de México en el índice de Kearney es una señal de que el país está entrando en una nueva fase dentro del mapa global de inversión. Una fase en la que las decisiones que se tomen hoy, desde política pública hasta ejecución empresarial, definirán si este momento se convierte en un punto de inflexión duradero o en una oportunidad pasajera.

Colaboración: Editorial Auge.

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