México entra al Top 10 mundial en atracción de inversión extranjera
México se ubicó entre los diez países que más Inversión Extranjera Directa captaron en 2025, al registrar 41 mil millones de dólares, según el Informe Mundial sobre Inversiones 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.
México acaba de marcar un nuevo hito en el mapa de la inversión global. En un momento en que las empresas replantean sus cadenas de suministro, evalúan riesgos geopolíticos y redefinen dónde producir, el país logró posicionarse entre los diez mayores receptores de Inversión Extranjera Directa del planeta. Más que una cifra, este resultado refleja que México se ha convertido en una pieza estratégica dentro de la nueva configuración de la economía mundial.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre Inversiones 2026 de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, México captó 41,000 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa durante 2025, suficiente para ocupar el décimo lugar a nivel mundial. El listado es encabezado por Estados Unidos con 277,000 millones de dólares, seguido por Singapur con 151,000 millones, Hong Kong con 116,000 millones, China con 105,000 millones y Brasil con 77,000 millones, siendo este último el único país latinoamericano que se ubicó por encima de México.
El desempeño mexicano ocurrió en un contexto de recuperación para la inversión internacional. Durante 2025, los flujos globales de Inversión Extranjera Directa crecieron 6 por ciento, al pasar de 1.5 billones de dólares a 1.6 billones. Además, al excluir operaciones financieras de carácter transitorio, la inversión productiva mundial se ubicó alrededor de 10 por ciento por encima del promedio registrado entre 2010 y 2024, una señal de que las empresas continúan apostando por expandir su capacidad industrial pese al entorno económico y geopolítico.
Sin embargo, América Latina no avanzó al mismo ritmo. Los anuncios de nuevos proyectos de inversión en la región registraron una fuerte desaceleración al caer de aproximadamente 170,000 millones de dólares en 2024 a menos de 120,000 millones en 2025. En medio de ese escenario, México destacó nuevamente como el principal receptor de inversión manufacturera vinculada al fenómeno del nearshoring, consolidando su papel como la plataforma industrial más importante para las empresas que buscan acercar su producción al mercado de América del Norte.
La explicación detrás de este liderazgo se encuentra en una combinación de ventajas que pocas economías pueden ofrecer al mismo tiempo. La cercanía con Estados Unidos, la integración comercial derivada del T MEC, una amplia red de tratados internacionales, una base manufacturera madura y ecosistemas industriales altamente especializados han convertido al país en un destino natural para industrias como la automotriz, la electrónica, la aeroespacial, la de dispositivos médicos y la manufactura avanzada.
Para miles de empresas internacionales, producir en México ya no representa únicamente una alternativa competitiva, sino una estrategia para fortalecer la resiliencia de sus cadenas de suministro.
No obstante, el informe también envía una señal que el sector empresarial no debe pasar por alto. Aunque el monto total de inversión permaneció sólido, la UNCTAD observa que el valor de los nuevos proyectos anunciados y el número de inversiones disminuyeron durante 2025. Esta tendencia sugiere que las compañías mantienen el interés por el mercado mexicano, pero están evaluando con mayor cautela el momento y la magnitud de sus próximos desembolsos, especialmente en actividades orientadas a la exportación que siguen expuestas a la incertidumbre de la política comercial internacional.
Esta realidad dibuja un escenario de fortalezas y desafíos que convivirán durante los próximos años. México llega a esta nueva etapa con una posición privilegiada dentro de la manufactura global y con una oportunidad histórica para atraer industrias de mayor valor agregado relacionadas con semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, centros de datos y tecnologías avanzadas. Al mismo tiempo, deberá responder a una competencia internacional cada vez más intensa, en la que otros países también buscan capitalizar la relocalización de empresas ofreciendo incentivos, infraestructura y mayor certidumbre para los inversionistas.
El reto ya no consiste únicamente en atraer nuevas fábricas. La siguiente etapa dependerá de la capacidad del país para ampliar su infraestructura logística, garantizar el suministro de energía y agua, acelerar el desarrollo de talento especializado, fortalecer el Estado de derecho y ofrecer reglas claras que permitan transformar el interés de las empresas en inversiones de largo plazo. La velocidad con la que México responda a estos desafíos será determinante para consolidar la ventaja que hoy posee.
Las amenazas también forman parte del panorama. Una desaceleración de la economía mundial, nuevas tensiones comerciales entre las principales potencias, cambios en las reglas del comercio internacional o mayores costos financieros podrían retrasar decisiones de inversión. Sin embargo, la tendencia estructural hacia cadenas de suministro más cercanas y diversificadas continúa favoreciendo a México, cuya ubicación geográfica y experiencia manufacturera siguen siendo activos difíciles de replicar.
La fotografía que deja el informe de la UNCTAD es la de un país que ha logrado colocarse en el centro de una transformación económica global. Entrar al Top 10 de los mayores receptores de inversión extranjera no representa el final del camino, sino el inicio de una etapa en la que México tiene la posibilidad de redefinir su papel dentro de la economía internacional. Las decisiones que se tomen hoy determinarán si este momento queda registrado como un logro aislado o como el punto de partida de una nueva era de crecimiento industrial, innovación y competitividad para el país.
Colaboración: Editorial Auge.
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