México mantiene sólido flujo de divisas por turismo
México captó 2,610 millones de dólares por turismo internacional durante mayo, mientras recibió 3.92 millones de visitantes, un crecimiento anual de 4.5%.
Mientras el mundo comenzaba a dirigir la mirada hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026, México llegaba a este momento con una industria turística que vuelve a demostrar su capacidad para resistir, adaptarse y seguir creciendo. Cada vuelo que aterriza, cada habitación de hotel ocupada y cada visitante que recorre el país representan mucho más que una estadística. Son señales de una economía que encuentra en el turismo uno de sus motores más sólidos y una oportunidad histórica para consolidar su liderazgo internacional.
Durante mayo, México captó 2,610.1 millones de dólares en divisas turísticas, una cifra apenas 0.3 por ciento inferior a la registrada en el mismo mes del año anterior, de acuerdo con la Encuesta de Viajeros Internacionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Aunque el resultado todavía refleja una ligera contracción en los ingresos, el comportamiento muestra una recuperación gradual frente a los retrocesos observados en marzo y abril, cuando las divisas disminuyeron 3.4 por ciento y 2.3 por ciento, respectivamente.
Al mismo tiempo, la llegada de visitantes extranjeros mantuvo un ritmo de crecimiento.
En mayo ingresaron al país 3 millones 921 mil 172 turistas internacionales, un incremento anual de 4.5 por ciento, superior al crecimiento de 1.8 por ciento registrado durante abril.
La combinación de más visitantes y una desaceleración en la caída de las divisas sugiere que el sector comienza a recuperar impulso después de varios meses de ajustes.
Las cifras adquieren un significado especial porque aparecen justo antes del mayor escaparate turístico que México enfrentará en décadas. La organización conjunta del Mundial de 2026 con Estados Unidos y Canadá promete atraer millones de visitantes adicionales y acelerar inversiones en hoteles, infraestructura, transporte, comercio, entretenimiento y servicios, sectores que históricamente encuentran en el turismo un poderoso multiplicador económico.
El Inegi señala que los turistas no fronterizos, quienes ingresan principalmente por vía aérea, continúan siendo el principal motor financiero de la industria al generar 80.9 por ciento de las divisas turísticas del país. Dentro de este segmento, 64.4 por ciento viajó por vacaciones, recreación u ocio, mientras que 26.5 por ciento llegó para visitar familiares o amigos y 6.4 por ciento lo hizo por motivos profesionales o de negocios. Este último grupo mantiene una relevancia estratégica por el mayor nivel de gasto que suele generar en hospedaje, transporte, restaurantes y actividades corporativas.
Sin embargo, el principal desafío continúa siendo el gasto promedio. Durante mayo, cada viajero internacional desembolsó en promedio 312.3 dólares, una disminución anual de 5.3 por ciento. Entre los turistas internacionales, el gasto promedio fue de 595.7 dólares, aunque existe una diferencia significativa entre segmentos. Los visitantes que llegaron por vía aérea gastaron en promedio 1,268.7 dólares, mientras que los turistas fronterizos registraron un gasto cercano a 110.8 dólares. El dato confirma que el reto ya no consiste únicamente en atraer más visitantes, sino en generar experiencias que incentiven estancias más largas y un mayor consumo dentro del país.
Desde una perspectiva empresarial, los resultados muestran una industria que conserva ventajas competitivas difíciles de replicar. La diversidad de destinos, la riqueza cultural, la gastronomía, el patrimonio histórico y la conectividad aérea continúan posicionando a México entre los mercados turísticos más atractivos del mundo. Incluso en un entorno internacional caracterizado por un consumo más moderado, el país mantiene una capacidad constante para atraer viajeros y sostener el dinamismo de uno de los sectores con mayor generación de divisas y empleo.
Al mismo tiempo, el Mundial abre una ventana de oportunidad que trasciende el propio evento deportivo. La expectativa internacional puede convertirse en un catalizador para acelerar inversiones privadas, modernizar infraestructura, fortalecer cadenas de suministro e impulsar a miles de pequeñas y medianas empresas vinculadas al turismo. Si esa oportunidad se acompaña de estrategias enfocadas en elevar el gasto por visitante, el impacto económico podría extenderse mucho más allá de las semanas que dure la competencia.
No obstante, el entorno también presenta riesgos que no pueden ignorarse. La desaceleración económica en algunos de los principales mercados emisores, las presiones inflacionarias, la volatilidad cambiaria y la creciente competencia entre destinos turísticos obligarán a México a reforzar su propuesta de valor. A ello se suma la necesidad de garantizar infraestructura eficiente, seguridad, movilidad y servicios capaces de responder a una demanda internacional que alcanzará niveles inéditos durante los próximos meses.
En los rankings elaborados por ONU Turismo no basta con recibir un mayor número de visitantes. También resulta determinante la capacidad de convertir esas llegadas en una mayor generación de ingresos. Esa será, precisamente, la prueba que enfrentará México conforme avance la cuenta regresiva hacia 2026.
La historia que comienza a escribirse no se mide únicamente en millones de turistas o miles de millones de dólares. Se mide en la posibilidad de transformar un acontecimiento global en una plataforma permanente de crecimiento para la economía nacional. Si México logra convertir el aumento de visitantes en una mayor derrama económica, el Mundial podría convertirse no solo en una celebración deportiva, sino en el punto de inflexión que impulse una nueva etapa de expansión para una de las industrias más estratégicas del país.
Colaboración: Editorial Auge.
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