Mundial podría generar una derrama económica de 65 mil millones de pesos.

El Mundial beneficiará principalmente a los sectores de comercio, turismo y servicios en las ciudades sede.

Con la Copa Mundial de la FIFA 2026, no solo comenzará uno de los espectáculos deportivos más importantes del planeta. También se pondrá en marcha una gigantesca maquinaria económica que promete movilizar miles de millones de pesos, generar empleo, acelerar el consumo y abrir una ventana de exposición global para miles de empresas mexicanas. Para el sector privado, el torneo representa mucho más que futbol. Es una oportunidad de negocios de escala histórica.

La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) estima que la derrama económica asociada al Mundial alcanzará los 65,000 millones de pesos, una cifra que beneficiará principalmente a los sectores de comercio, turismo y servicios. El dato adquiere una dimensión aún mayor cuando se compara con la Copa del Mundo de 1986. Aunque México recibirá menos partidos que hace cuatro décadas, las condiciones económicas actuales, el mayor poder adquisitivo de los visitantes y la transformación digital de los hábitos de consumo permiten anticipar un impacto significativamente superior en términos reales.

De acuerdo con Octavio de la Torre, presidente de la Concanaco Servytur, entre 35,000 y 40,000 millones de pesos podrían concentrarse directamente en actividades comerciales y de servicios. Para responder a la demanda adicional que generará la llegada de aficionados nacionales y extranjeros, las empresas prevén la contratación de alrededor de 12,000 trabajadores formales en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las tres ciudades sede del torneo en territorio nacional.

La noticia refleja una de las principales fortalezas del mercado mexicano. Pocos países cuentan con una combinación tan amplia de infraestructura turística, conectividad aérea, oferta gastronómica, capacidad hotelera y diversidad comercial. La Ciudad de México dispone de más de 63,000 habitaciones en cerca de 800 hoteles. Guadalajara suma alrededor de 30,000 habitaciones en su zona metropolitana, mientras que Nuevo León supera las 17,000. Sin embargo, para los organismos empresariales, el verdadero negocio no estará únicamente detrás de las puertas de los hoteles.

En otras palabras, el Mundial tiene el potencial de llevar beneficios económicos a miles de pequeñas y medianas empresas que constituyen la columna vertebral del tejido productivo nacional. La oportunidad es particularmente relevante porque distribuye el impacto más allá de los grandes corporativos y permite que negocios familiares participen de una derrama que difícilmente se repite con esta magnitud.

Además, el torneo llega en un momento en que la economía digital tiene una presencia mucho más profunda que en cualquier edición anterior celebrada en México. Reservaciones, pagos electrónicos, plataformas de hospedaje, aplicaciones de movilidad y estrategias de marketing digital formarán parte esencial de la experiencia del visitante. Esta transformación representa una oportunidad para que las empresas formalizadas amplíen su alcance, mejoren su visibilidad y aprovechen herramientas tecnológicas capaces de convertir una visita temporal en una relación comercial de largo plazo.

La exposición internacional que recibirá México también abre una ventana estratégica para atraer inversiones futuras. El Mundial permitirá mostrar capacidades logísticas, infraestructura urbana, oferta turística y talento empresarial frente a millones de espectadores alrededor del mundo. Para muchas compañías mexicanas, el evento puede convertirse en una plataforma de posicionamiento que trascienda las semanas de competencia y genere beneficios durante años.

Pero junto a las oportunidades aparecen desafíos que no pueden ignorarse. Una de las principales debilidades estructurales continúa siendo la elevada presencia de la informalidad en amplios segmentos de la economía. Muchos negocios aún enfrentan limitaciones en digitalización, capacitación y profesionalización para atender la creciente demanda internacional. A ello se suman retos relacionados con movilidad urbana, coordinación logística y capacidad operativa durante periodos de alta concentración de visitantes.

Las amenazas también son significativas. La propia Concanaco Servytur advierte que la economía vinculada a la piratería genera pérdidas estimadas en alrededor de 63,000 millones de pesos anuales, una cifra que prácticamente equivale a la derrama proyectada para el Mundial. Aunque esto no significa que la economía informal vaya a capturar automáticamente los beneficios del torneo, sí revela el tamaño del riesgo que enfrenta la actividad formal.

En un entorno cada vez más digital, las amenazas evolucionan. Boletos falsos, hospedajes inexistentes, paquetes turísticos irregulares, sitios fraudulentos y mercancía pirata podrían proliferar conforme se acerque el inicio de la competencia. Más allá del daño al consumidor, estas prácticas erosionan la confianza, afectan la reputación del destino y desvían recursos que podrían fortalecer la economía formal.

Con el objetivo de contener estos riesgos, Concanaco Servytur, Profeco, Amazon México y Meta impulsan la campaña “Que no te metan gol”, una iniciativa orientada a informar a los consumidores y reducir la exposición a fraudes y operaciones irregulares. La estrategia busca garantizar que el gasto asociado al torneo se canalice hacia empresas legítimas y contribuya a la generación de empleo, inversión y crecimiento económico.

Cuando el silbatazo inicial marque el comienzo de los partidos, millones de aficionados estarán observando el espectáculo dentro de la cancha. Pero fuera de ella se estará jugando otro partido igual de trascendente: el de un país que busca convertir uno de los eventos más grandes del mundo en una plataforma de desarrollo económico, fortalecimiento empresarial y proyección internacional para la próxima década.

Colaboración: Editorial Auge.

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